sábado, 6 de marzo de 2010


39X30´5

REFLEJO

Reflejo mágico
23x30x5cm
El juego en vilo
55x72 cm
Técnica mixta
33x11
A través de la ventana
33x16
Tronco
33x16

El bosque encantado
30x23x5 cm





Totem
Óleo sobre tabla

Óleo sobre tabla
Tempera
70x50
Duerme
Óleo sobre tabla
50x70
Mariposas
Agua fuerte
16x25´5
Aguada
Árbol desnudo
21x30
Litografía
Árbol caído
bolígrafo
21x30


viernes, 12 de febrero de 2010

JEFF KOONS

documania video

El video del artista estadounidense Jeff Koons, que hemos visto en clase, al principio me conmovió, por su sentimentalismo y lo vi como otra forma de trabajar más cómoda, pero a medida que lo iba viendo pensaba que hace de él un uso muy preparado, utilizando el mundo de la publicidad para convertir su obra en un mensaje social, acaparando así todo el proceso mediático que gira en torno a los objetos y su posesión. Por otro lado, aprovecha la publicidad para denunciar su problema personal, que incluso influye en parte de sus obras, en las que manifiesta el amor que le tiene a su hijo, cosa que si lo hace como mensaje a su hijo me parece bien, pero, si lo mezcla como ingrediente de todo este montaje para provecho económico, entonces no.
Otra de las cosas que me ha llamado la atención es cómo nos muestra su gran industria y en ella la coordinación de sus trabajadores sin importarle no estar físicamente relacionada con la creación de sus obras. Rompe con los esquemas de este mundo del arte en el que hay que trabajar mucho y duro para llegar a algo. Koons hace uso del kitsch y la naturaleza de su arte es dadaísta, lo que le convierte para mí en un arte frío: no hay una técnica artesanal y sus obras siempre van encauzadas al mundo comercial.

“The Reality Games” –Los Juegos de la Realidad

PEDRO OSAKAR
“The Reality Games” –Los Juegos de la Realidad
Centro Damián Bayón del Instituto de América de Santa Fe


El artista pamplonés Pedro Osakar, que actualmente imparte docencia en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Granada, nos muestra un conjunto de instalaciones, maquetas, impresiones, fotografías y dibujos que giran en torno a los conceptos del museo, la casa y la ciudad en la que se funden lo mecánico y lo manual, la realidad y la mentira.
En una de las salas la obra titulada “Las mejores vistas de la ciudad”, dos piezas impresionantes con forma ovalada, de gran tamaño sobre las cuales se representa una vista urbana al óleo en la que predominan colores fríos, grises, negros y blancos que impactan con los verdosos y azulados de la lona que coloca detrás: en ella se advierten frases en inglés y palabras contrapuestas que hablan del espacio y muestra ese juego entre la imagen y el dialogo.


En la pared opuesta aparece otra obra en un formato muy original, porque da la sensación de que estamos mirando a través de unos prismáticos, una vista de edificios al fondo en la que aparece parte de unas letras en las que podemos intuir que se trata de la palabra museo, “Museum”, uno de los temas del artista.
Seguimos por otra de las amplias salas y encontramos tres grandes lienzos en los que aparecen diferentes modelos de caravanas y en ellos el artista introduce palabras como “Hotel”, “Museum” y “Gallery” que dan titulo a sus propias obras. Estas piezas están realizadas mediante la técnica mixta de óleo, y unas de las cosas que me ha llamado la atención en la composición es la limpieza de las líneas de lápiz blanco que envuelven y circulan por todo el lienzo. También vemos unas vitrinas con los prototipos de estas caravanas representadas en los lienzos, realizadas en madera.En la misma sala, y en la pared opuesta, carteles que muestran iconos reales de comercios, como las palabras recortadas del propio soporte indican. Estas son: “Watchmakers” o relojería, “Baker’s” o panadería, “Carpentry” o carpintería, “Haberdasher” o mercería, “Butcher´s” o carnicería y “Hairdresser´s” o peluquería y debajo de la imágenes o sobre ellas aparecen dibujos de tiendas de campaña, como si nos descifrara los enigmas del espacio. Aquí, como en “Las mejores vistas de la ciudad”, vuelve a mostrarnos extraños diálogos entre el objeto representado y la propia palabra.
Los dos pasillos de acceso acogen las dos series fotográficas “Ficciones”: “La Habana - New York y La Industria Cultural”. Dos series de imágenes manipuladas con un toque irónico de modo que a primera vista casi parecen reales.
En la última sala se muestra un conjunto de obras, donde encontramos, en primer lugar, una de grandes dimensiones, titulada “Símbolo”, en la que el artista representa de forma pixelada la bandera francesa, símbolos que nunca se podían poner, porque son símbolos de la revolución. La siguiente obra la encontramos en la pared opuesta titulada “Manual de instrucciones”, y está formada por diecisiete lienzos al óleo: en ellos se describen los procesos, que además aparecen numerados. Y en la misma sala, se encuentra una obra que es el prototipo de la silla, que lleva el título “La casa de la doctrina”. Esta silla es la misma que se muestra en la obra “Manual de instrucciones” y que también aparece en la obra “Símbolo”, ya que la estructura metálica y de madera que forma la obra muestra la planta de la misma silla lejos de su función. Con todo ello Osakar alude a la república francesa siendo la silla el trono, ya que en Francia no hay monarquía.
Es una exposición en la que me ha gustado pasear por las distintas estancias, porque Pedro Osakar nos muestra un extraordinario orden en sus obras y eso hace agradable la visita; y, por otro lado, se detecta un cierto misterio dentro de sus piezas, los enigmas crean un juego de distintas piezas en las que hay que encajar unas con otras; de esta manera, hace que nos adentremos más aun en su obra, haciéndola interesante. En su investigación del museo, la casa y la ciudad me recuerda a otra artista como es Martha Roser, que investiga en el campo de la casa, la calle y la cocina.

martes, 19 de enero de 2010

"Yo también soy pintor"

CONFERENCIA DE FERNANDO CASTRO
“YO TAMBIÉN SOY PINTOR”


Fernando Castro comenzó la conferencia diciendo; “Yo también soy pintor, y uno sabe de sobra que no ha pintado un cuadro. Pero yo quiero aparecer hoy aquí, en la Facultad de Bellas Artes de Granada, reivindicando que soy pintor, porque en el fondo ¿quién no ha pintado? ” …
Inició su discurso con un despliegue de imágenes un tanto arbitrarias, con la intención de animarnos. La primera que apareció fue la del presidente de los EE.UU, Obama, arremangado y pintando con un rulo, y dijo: “y uno que se arremanga es uno que pinta”… Así fue criticando a una serie de artistas como Jackson Pollock, Lucio Fontana o Pierom Anzoni con su obra “l Merda d´artista:” una lata de mierda que se vendía a precio de oro, que no era otra cosa que la manifestación de escoria en la máxima riqueza, pero también la representación por parte de los artistas de que el arte es una mierda”.
Con todo esto fue adentrándose en este mundo difícil como es el arte y, poniendo los puntos sobre la íes, abordaba cada autor y su obra cargado de una energía creativa increíble. Pienso que este mundo ha tomado un rumbo de desvalorización, bien por los intereses económicos de los que intervienen y median, o porque la obra no se supere, ya que a todo no se puede llamar obra de arte. Castro dijo: “el arte contemporáneo está sometido a la mayor charlatanería”; y para esto citó un libro titulado: “Convergence Culture” de Henry Jenkins, que nos muestra la situación actual en la que finalmente no hay una producción cultural ni una reflexión actual.
Continuó con su fin, que era el de activar en todos los asistentes el ánimo y la ilusión de ser artistas, y citó a Jagrues Ranciére con su libro “El maestro ignorante”, que cuenta la historia de un belga que se puso a dar clases de francés y lo iba aprendiendo al mismo tiempo que sus alumnos, haciendo lo que podía, y luego decidió dar clases de piano sin saber tocar el piano, de física, de química y de derecho y finalmente decidió afrontar el enseñar a pintar, el dar clases de pintura sin saber pintar. Ranciére quiso enseñar algo, enseñar que está prohibido decir “no puedo”, no cabe decir “no puedo”, el que dice “no puedo” no dice nada.
“Si yo digo que yo soy pintor, ¿por qué decís vosotros que no lo podéis ser? Ustedes son pintores, lo quieran o no”.
En la Sala de Grados se palpaba la emoción, las risas de todos los que estábamos allí respondían a lo que había criticado tan claramente, como por ejemplo la obra de Duchamp cuando dijo; “todavía ahora presentamos el orinal de Duchamp y la gente se queda estupefacta. Los productos duchampianos son los que introducen un profundo veneno en el seno de la cultura contemporánea”. Es genial a la hora de mover conceptos por cómo los genera, relaciona y profundiza. Aquí en este punto, en mi opinión esta obra de Duchamp no me dice nada; ¿quizás por ser una obra que está consagrada se debe considerar que es buena?... Su energía se subía con lo que supuestamente no estaba de acuerdo y allí los asistentes estábamos atentos, disfrutando de cada comentario.
También dijo: “nosotros somos pintores y tenemos enemigos, como Los Malditos Bastardos de Quetin Tarantino…, El Pianista de Roman Polanski…, Torrente…, Sebastián Salgado… y Barceló, que va vestido de deshollinador galáctico, con la bóveda de cagarrutas, pintura vomitiva”.
Siguió con otros ejemplos enriquecedores: “Cuando la fe mueve montañas” de Francis Ali, y narró una de las cosas que hizo este autor, que fue arrastrar un bloque de hielo hasta quedar en una mancha de agua, “porque a veces hay que atreverse a hacer algo inútil”. Y continuó diciendo: “En la poesía oriental, el arte es atreverse a caminar. Hay que aprender a caminar, hay que atreverse a caminar, aunque sean paseos larguísimos y agotadores”. También citó una obra literaria. “Alcanzar las nubes”.
Concluyó recomendándonos un libro titulado “Si queremos podemos” de Ranciére. Habían pasado casi dos horas sin enterarnos. La dosis inyectada de positivismo hizo creer más en nosotros y hacernos creer que somos pintores.